Héctor(27-08-2026)
Muchas veces he escogido algo que ha puesto a Dios en segundo lugar, o incluso más abajo. Evitando el ejemplo de Esaú, y reconociendo que en la vida he tomado rumbos contrarios a la voluntad divina, quiero seguir los caminos de Dios, aun en estos tiempos de dificultad. Por eso, debo vivir siempre entregado a Dios, luchar, perdonar y arrepentirme de mis actos contrarios a su voluntad.
Gracias por compartir este sincero testimonio. Que Dios te conceda la gracia de perseverar en la conversión, fortalecer tu fe y seguir siempre sus caminos.
Héctor(24-08-2026)
Dios es bueno y nos da libertad para elegir, pero quiere que confiemos en Él. No es fácil, pero quiero confiar en Él. Mis miedos al futuro, a la vida y a la incertidumbre son situaciones cotidianas que todos experimentamos. Dios es bueno y nos ama; quiere lo mejor para mí y para nosotros. Debemos entenderlo así, aunque la situación que estamos viviendo sea difícil, o más bien parezca difícil, porque para Dios nada es imposible. Todo lo que sucede tiene un propósito; en principio, demostrar que confiamos en Él, así como Abraham confió. Abraham sabía que nada malo podría pasar, porque sabía que Dios es bueno y justo, y no tuvo problema en acatar su voluntad. En la práctica habrá fallas, pero tenemos que seguir buscando y depositando nuestra confianza en Él.
Un hermoso testimonio de confianza en la providencia de Dios. Aunque existan dificultades y temores, Él nos invita a abandonarnos en su amor y a perseverar en la fe.
Pedro(16-08-2026)
¡Hola, estimados hermanos! ¡Importante que se lea todo el mensaje, para que se me entienda, por favor! Soy un ex no-denominacional en proceso de convertirme al catolicismo. Y, sorprendentemente, una de las cosas que más me está costando y haciendo que mi fe se debilite es lo relativo a la Sagrada Eucaristía; antes, incluso, que cuestiones como los santos y su intercesión, etc. Pero no porque no crea en que, verdaderamente, en el momento de la Eucaristía, el pan y el vino se conviertan verdaderamente en la Carne y la Sangre de Cristo, respectivamente; precisamente es porque creo profundamente en ello que me parece como mal lo de que no se da, generalmente, la Sangre de Cristo. Y he visto un vídeo de un tiktoker cristiano católico explicando, justamente, esta cuestión, diciendo que, aunque se tome solamente una de las dos especies, la que sea, se toma tanto la Sangre como la Carne: toda la plenitud. Pero es que a mí, sinceramente y de corazón, y como persona que no sabe un montón, por eso os pregunto, no me entra esto en la cabeza, puesto que, si fuera así, ¿no tendría que haber dicho Jesús, al presentar el pan: «Esta es mi Carne y mi Sangre»? Y, al presentar el vino, del mismo modo, también: «Esta es mi Carne y mi Sangre»? O si no, en todo caso, haber enseñado solamente una de las especies, ya fuese el pan o el vino, y haber dicho que era su Sangre y su Carne y toda la plenitud. Y dijo también el chico católico que sabemos que tiene que ser así porque, si no, por ejemplo, una persona celíaca, cuya especie que puede tomar sería solamente la del vino, ¿ya no estaría tomando toda la plenitud? Y, bueno, es que en casos particulares como ese sí me parece lógico, pero cuando no es ese caso, de normal, ¿no se debería dar siempre y que uno tomase el vino, para las personas que no tienen esa excusa para no tomarlo? No sé, en plan, me parece mal que se prive de algo tan importante como norma general, teniendo en cuenta que no entiendo que solamente con el pan estés tomando toda la plenitud, como os dije antes, por lo que dijo Jesús, o mejor dicho, por lo que creo que no dijo. Os agradecería verdaderamente muchísimo, y me ayudaría mucho, que me respondierais. De corazón. Un saludo y bendiciones.
La Iglesia enseña que Cristo resucitado está entero bajo cada especie; por eso, quien recibe solo el pan no recibe menos de Cristo. La unicidad de Dios significa precisamente eso: Dios es unico e indivisible por naturaleza, por tanto, recibir una especie es recibirlo a Él. Piensa, por tanto, que estás recibiendo a Dios mismo y haciéndote uno con Él. Recibir ambas especies expresa más plenamente el signo de la última cena, pero no es necesario para recibir toda la gracia de la Eucaristía.
Leonela Quiñónez(15-08-2026)
Totalmente de acuerdo, estoy totalmente convencida de que la fatabde deben la sociedad es el resultado de la falta de fe en las familias, principalmente en los padres, porque son ellos quienes tienen no solo el derecho sino la dulce obligación de formar hijos de Dios.
Efectivamente: la Iglesia enseña que los padres son los primeros responsables de educar a sus hijos en la fe, principalmente mediante el ejemplo, la oración y la participación en la vida de la Iglesia.
Cristian G.B(14-08-2026)
Queridos hermanos, al reflexionar sobre este curso y contemplar nuestra propia existencia, descubro que el Señor nos pone delante una realidad ineludible: en nuestra vida cotidiana caminamos siempre por uno de dos caminos. Por un lado, reconozco cuántas veces nos tienta el camino de la muerte, ese sendero ancho y cómodo que nos invita a vivir centrados en nosotros mismos, cediendo al egoísmo, al pecado y a nuestras propias apetencias. Es la vía que nos aleja de Dios y destruye poco a poco nuestros vínculos. Por otro lado, como catequista, los invito a alzar la mirada hacia el camino de la vida, que es Jesucristo mismo. Aunque en apariencia es angosto y exige el esfuerzo diario de la caridad y la entrega por amor, incluso cuando cuesta y nos exige salir de nuestra comodidad, es el único que nos conduce a la plenitud y a la eternidad. Para sostenernos en esta elección, la Iglesia nos ilumina con su Magisterio seguro. En el Catecismo de la Iglesia Católica, CIC 1691, recordamos que nuestra moral se resume en esa antigua y hermosa verdad: hay dos caminos, el uno de la vida y el otro de la muerte. Comprendemos que apartarnos del pecado, como enseñan los números 1849-1850, es rechazar aquello que daña nuestra relación con Dios. El Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et spes, n. 16, nos enseña a escuchar la voz de nuestra conciencia, ese sagrario interior donde Dios nos llama incansablemente a hacer el bien y evitar el mal. Asimismo, Lumen gentium, n. 40, nos recuerda que todos estamos llamados a la santidad y a la perfección de la caridad. San Juan Pablo II, en su encíclica Veritatis splendor, nos ilumina profundamente al recordarnos que la libertad no consiste en hacer lo que nos plazca, sino en elegir el bien verdadero. Como Jesús respondió al joven rico, el camino que conduce a la vida consiste en acoger sus mandamientos y seguir sus pasos. Hermanos, examinemos hoy nuestro corazón y pidamos al Señor la gracia de enderezar nuestros pasos, eligiendo cada día caminar en su amor. Oración a san José: Oh, glorioso san José, padre protector y custodio fiel, tú que conociste bien las encrucijadas de este mundo y guiaste tus pasos siempre hacia la voluntad divina, te suplicamos que intercedas por nosotros ante nuestro Señor Jesucristo, para que nos apartes con firmeza del ancho camino de la perdición y nos sostengas con tu gracia en el estrecho camino de la vida. Muéstranos cómo andar con rectitud, silencio y amor, y alcánzanos la gracia de elegir siempre a Dios, para que, guiados por tu valiosa intercesión y la de tu esposa, María Santísima, lleguemos un día a la morada eterna. Amén.
Un hermoso llamado a elegir cada día el camino de la vida, siguiendo a Cristo mediante la conversión, la caridad y la fidelidad a la verdad.
Maov Gines(09-08-2026)
Llegué a esta web de forma casual, cuando buscaba la etimología sobre el monte Horeb. Descubrí que tiene este curso católico. Aunque dispongo de una diplomatura sobre exégesis bíblica, no está nada mal para un laico un buen repaso y con sosiego… se presenta fundamentalmente de católicos para católicos, ojalá obtenga frutos que me puedan ayudar a esos propósitos de formación y de divulgación que intento llevar adelante.
Este curso parece una buena oportunidad para refrescar conocimientos y fortalecer tu labor de divulgación.
Hector Cueva(03-08-2026)
Vivir según la carne es caminar hacia la muerte. Está claro que Dios nos ama y que debemos seguir el camino de la vida. Esto es una necesidad del alma que tenemos que buscar y vivir cada día. Gloria a Dios. Le pido que me dé la fortaleza y la sabiduría necesarias para mantenerme en el camino de la vida. Que Dios bendiga a todos por igual.
Un hermoso testimonio de fe. Que Dios te conceda fortaleza y sabiduría para perseverar cada día en el camino de la vida.
Carmen Quintero(25-07-2026)
¡Qué bello es el Señor! Toda mi vida la he confiado a Él. Mi fe siempre ha estado puesta en Él. Siempre les digo a mis hijos: «El Señor tiene el tiempo perfecto para cada cosa; todo llega a su tiempo».
Hermoso testimonio de confianza en Dios. Que Él fortalezca siempre tu fe y bendiga a tu familia.
Carmen Quintero(25-07-2026)
Buenas tardes. Muchas gracias por tan buenas explicaciones. Hoy justamente hemos tenido una asamblea en nuestra parroquia. Vamos a realizar un proyecto de comunidades cristianas, y una de las recomendaciones es conocer la lectio divina. Tuve curiosidad y pregunté en Google qué era y dónde podía estudiarla para familiarizarme con ella. Así he llegado hasta aquí y, en lo poco que he leído, me ha encantado. Siento que cada pasaje que leo despierta en mí más curiosidad por estudiarla a fondo. Muchas gracias.
Nos alegra que hayas descubierto la lectio divina. Que este curso te ayude a profundizar en la Palabra de Dios y a compartir sus frutos en tu comunidad cristiana.
Graciela(24-07-2026)
Dios es tan amoroso; siempre está a mi lado, y por eso estoy en el curso para poder aprender más y ser mucho más digna de su amor tan enorme. Ayer me dio un vértigo enorme; duró dos días y me sentía muy mal. Le pedí con mucha desesperación y, asustada, Él me escuchó, como me ha escuchado muchísimas veces. Gracias, Padre; te amo.
Gracias por compartir este hermoso testimonio de fe y confianza en Dios. Que el curso te ayude a conocerlo y amarlo cada día más.